30 agosto 2011

Camino del Norte: día 11, Guitiriz - Arzúa



Chegou á vila onde miña nai naceu, Arzúa, con una etapa muy tranquila pero bonita, disfrutando de Galicia todo lo posible. Apenas 62 km y 1.000 metros. Aunque durante todo el trayecto hemos ido con algo de miedo por los pinchazos... nos quedamos sin parches, ¡y sin cámaras de repuesto! Es que hay un tal Edu con una bici llamada Specialized, que creo que fue concebida para pinchar cada 10 km. ¡Qué fulero que son ambos!


Toda la ruta la completamos durante la mañana, tras irnos del albergue vegetariano, con más hambruna que ganas de pedalear. Yo no pido un chuletón XXL, ni tan siquiera carne, pero es que la cena ecológica que nos hizo, era una broma contra el apetito. Estaba buena, pero es que a media noche casi me pongo a comer barritas energéticas! En fin, que esto no suele casar con la norma general (y en esto se puede generalizar) de que en galicia te ponen cantidades ingentes de comida. Sólo hay que ver el bocata que nos pusieron luego. Yo creo que con ese bocata se pueden hacer siete bocatas en Barcelona. Y encima más barato. 


Y así, con energías finalmente, que fuimos pedaleando hasta Arzúa, pero decidimos ir a comer a un lugar que conocemos, en Ribadiso, cerca del rio, donde ponen buenas raciones de pulpo a fiera (8 euros!!!!), pimientos, chuletones, orujo... no podíamos abandonar nuestra ruta gastronómica. ¿Y por qué no pegarse un bañito en el rio? Ya os podéis imaginar que hacía un día tremendo, pero con todo y con eso, ¡el agua estaba congelada!


Y llegó el momento de venir a ver a la familia y pasar estupendos momentos con ellos. A 2 km de Arzúa, en una aldea rural, dónde se cultiva todo lo que se come y se trabaja con las vacas, está Pastoriza a Vella. Tuvimos la oportunidad de ir a buscar a las vacas al prado para traerlas de vuelta a la cuadra, ver el ordeño, disfrutar por momentos de este tan diferente tipo de vida. Y como no, nuestra ruta gastronómica del Camino así nos lo exige, cena a lo grande con empanada de atún, chorizos, pimientos, chulas, yogures... no hace falta decir que todo es absolutamente natural, no se puede hallar con este sabor en ninguna parte, ¡pero engorda la vida!! 


Hoy, último tramito, paseo triunfal por una senda muy bonita (ya la hicimos el año pasado en el Camino Francés) hasta Santiago. El monte do Gozo (último pikatxu que se nos antepone) no nos da miedo, tenemos energías (leer párrafo cena en Pastoriza, olvidar tema cenas vegetarianas) y tenemos parches por si pinchamos


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