23 agosto 2011

Camino del Norte: día 4, Castro-Urdiales - Santillana del Mar




Menuda nochecita la de ayer en Castro... pleno agosto, pensión delante del paseo marítimo, normal que hasta las tantas unos andaluces no parasen de cantar el "viva Jaén!" y "me cago en Franco!", si es que hasta dormimos con tufo de pescadito fritanga y mezclas de alcohol varias!! Y para rematar la encargada de recoger la terraza y poner una cadena a las sillas y mesas... señora, ¡que consiste en poner una cadena, no dieciocho!! ¡Que no hay que hacer nudos de mariposa!!

Y pensábamos que al día siguiente íbamos a comenzar fuerte y darlo todo para hacer al menos 100 km... Pues empezamos con el mal más común de los ciclistas, esa enfermedad que todos acaban pasando en su etapa bicicletera: ¡la enfermedad del peso! Nuestras alforjas pesaban mucho (unos 12 kg) por persona, y llegamos a la conclusión de que una chaqueta, unas zapatillas y hasta una navaja ya no eran necesarias... si Santiago apóstol hizo el peregrinaje con alpargatas y sin utensilios tecnológicamente avanzados como una navaja, ¡pues nosotros también la ostia! ¡Que tras pasar por Euskadi somos mu machotes! Eso sí, el móvil y cargador no se manda, no nos fuéramos quedar sin la previsión del tiempo. Que nosotros sin el face, whatsap y derivados podemos vivir... (¡JA!). Así que visita a Correos a primera hora. Siguiente parada, tienda de bicis que teníamos que hacer unos ajustes en la burra de Orlando... tras dejársela al tendero, a los pocos segundos sale diciéndonos que ha intentado enderezar no se qué ostias, y que lo ha partido, y como no, no dispone de recambios... alguno ya se veía haciendo el camino en Taxi! Menos mal, aunque 2 horas de espera y las manos de unos artesanos sobre cualificados del ciclismo ayudaron, ¡le consiguieron fabricar una patilla artesana rectificando otra!! ¡El apóstol nos había bendecido!!

En fin, comienzo de ruta a las 12, Edu y yo ya habíamos comido mientras tanto tres veces en el bar de enfrente no se diera el caso que luego tuviéramos que hacer ruta non-stop! Y lo cierto es que al final cundió el día, 96 km y 1.500 metros por carreteras, hacer este tramo por camino en bici sería una odisea de tres jornadas.

No ha sido un día sin anécdotas sobre la bici... nos hemos cruzado con uno que hacía el camino en una Vespa, hemos recibido ánimos varios, hemos cruzado varias rías en barco, seguimos preguntándonos dónde están los peregrinos en éste Camino del Norte... pero sin duda lo mejor ha sido el albergue de llegada, totalmente rural y muy acogedor. Yo sin saberlo, ¡y resulta que tengo otra abuela aquí! Pero qué señora más maja y graciosa :)


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