23 agosto 2011

Camino del Norte: día 5, Santillana del Mar - Llanes




Y aunque parezca raro, el hombre del tiempo acertó, lluvias anunciaron y lluvias no empaparon... calados hemos terminado, prácticamente toda la etapa con lluvia y lo que ella conlleva, barro, frío, cansancio adicional... aunque he de reconocer que recorrerse éstos caminos cántabros con esa fina lluvia, tiene mucho encanto. 80 km y 1.900 metros, no han faltado nuestros queridos pikatxus que siempre aparecen a primera hora, después de comer, cuando te duele algo... ¡vamos a tener que buscar un nuevo estratega!

Santillana del Mar precioso como siempre, y a primera hora sin turistas, es una delicia ir al centro y tomarse un vaso de leche fresca y quesada. Vamos, lo mismo que hacemos en las ciudades, donuts de pega y café con leche aguada... Hoy tocaba ir por camino, nada de carretera, el perfil no era tan agresivo, así que hemos disfrutado de infinidad de aldeas, sus habitantes han disfrutado (y se han quedado un poco pillados) de ver a tres tipos disfrazados de Saxo Bank haciendo el camino... mira que somos poco tradicionales, ¡este año no llevamos ni concha!

Comillas ha sido la primera parada. Mira que es duro ver un enclave y un patrimonio tan bello, tan masificado y explotado de cara al turista de "quiero aparcar delante de cada monumento y aún así me siento muy vago así que aparco donde me sale de los...". Hablando de gente desconsiderada, ¿qué leches les pasa a algunos conductores? ¿No se quedan satisfechos con el hecho de adelantar a unos pobres infelices que lo pasan bien sufriendo sobre dos ruedas, que encima lo hacen rozándote para que degustes el barro de la zona y las emociones fuerte? Un poquito de por favor... que ya que subes los pikatxus con tu gordo culo en un asiento apretando un maldito botón (¡cómo se valora esto cuando pateas pikatxus en bici!), que menos que no hacerlo en un puente, con continua y un coche de frente.

La tarde ha sido bastante entretenida. Hemos perdido a un miembro del equipo (no se ha muerto, se ha quedado atrás por problemas técnicos y mágicamente al rato aparecido casi en Santiago de Compostela), hemos cruzado un bosque pantanoso del que casi no salimos (rollo la peli la "Historia Interminable", pero en vez de llorar por un simple caballito, yo lo estaba pasando mal por mi bici!!), hemos descubierto nuevas trialeras (próximo camino con casco integral), y hasta hemos dejado un mensaje en una de esas vírgenes-pide-deseos-del-amor que hay por el camino... ¿se cumplirá?

Ahora una buena cena, con sidra, chupitamen del bueno, y a descansar.


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