27 agosto 2011

Camino del Norte: día 8, Avilés - Ribadeo




Y pasado el ecuador de nuestra ruta por el norte Ibérico, llegó la etapa reina: ¡136 km y 2.100 metros acumulados! Había un reto, llegar a tierras gallegas, cruzar la ría que separa Asturias de Galicia, y comenzar a sentir ese algo que desprende esta tierra. La jornada ha sido muy larga, y el viento en contra nos ha jodido a base de bien. Mucho asfalto, el propio camino lo obligaba, con lo que las vistas de hoy no han sido las mejores.

Para tal etapa había que descansar pero madrugar. Lo curioso es que nos levantamos casi los primeros en un albergue de unas 30 personas, y eran más de las 7... ¿Qué leches les pasa a estos peregrinos perezosos? Había uno que a las 20h de la tarde estaba durmiendo y ¡ahí seguía por la mañana! ¡Marmota total! Y a parte del descanso era día para comer bien y meterse chute de hidratos: ¡bocata de pan de leche, con chocolate milkibar y leche condensada! ¡Para arriba a tope!! Luego tocó fabada de la buena, menuda tela...

Pateamos los finales de la costa asturiana, totalmente rural y con aires de estar ya en Galicia, si no fuera por las banderas de Fernando Alonso, digo, de Asturias. Vacas por todos lados, verde a tope, y acentiño galego en todas partes.

Era un día para descansar en condiciones, así que cambiamos el albergue de rumanos a 3 € por un hotel majo de 3 estrellas. Y la cutre cena, por una pizzería, su pasta y su lambrusco. Y encima nos servía un surfero guaperas que aquí alguno le apodó "el bajabragas"... ¡en fin! A descansar en el hotel y ver un rato la tele. Que por cierto daban una peli de estas de Jet Li en las que se carga a 18 tíos por minuto, y de golpe y porrazo se acaba y no te has enterado de nada. ¿Había que enterarse de algo?


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