30 julio 2012

Sudety MTB Challenge: Resumen

Completado el duro reto de haber finalizado todos los stages de la Sudety MTB Challenge 2012, llega el momento de valorar la experiencia y el valor de la prueba. Estamos muy satisfechos por el viaje, ya que ha sido una experiencia excepcional convivir durante 6 días junto a bikers de todas partes del planeta. Hemos hablado hasta saciarnos del mundo de las bicis, de las pruebas competitivas y populares que la gente ha hecho, de las etapas que hemos ido completando durante estos días, de las heridas que iban apareciendo, de los buenos y malos momentos encima de una bici... 6 días tremendamente enriquecedores como bikers y como personas, puesto que de aquí nos llevamos nuevas amistades con las que esperamos volver a compartir rutas.


La prueba nos ha convencido completamente. Muy barata (180 € nos costó la inscripción), muy completa en cuanto a materiales, servicios y cobertura que ofrecen: infinidad de fotógrafos que hacen las delicias de los que quieran verse luego en papel (en la pantalla del ordenador mejor dicho), libro de ruta, servicios médicos y mecánicos, asistencia en ruta, avituallamientos, camiseta finisher... las comidas y hoteles eran francamente buenos y baratos (unos 250 €/persona los 6 días). ¿Qué más se puede pedir?


Pues la gente pedía (o sabían que iba a ser así los muchos que repetían) una prueba MTB del bueno. Es decir, nada de pistas (en Sudety se puede afirmar que no existen las pistas), todo transcurre por pequeños senderos con terreno totalmente abrupto: piedras, raíces, vegetación, barro, etc. Trialeras: ¿qué es eso de bajar por pista? Aquí todo se baja pasándolas canutas. Mira que somos endureros, pero acabamos con brazos y manos destrozadas. Allí tienen bajadas para aburrir a todo entusiasta del descenso, interminables, duras y bonitas. Recuerdo una bajada al final de una etapa (realmente todas las etapas terminaban con un gran descenso), con un desnivel del 10-15% o superior por momentos y de unos 8 km. Eso no se acababa nunca.


En total han sido más de 385 km y más de 12.000 m de ascenso. Duras, muy duras, cada día la etapa suponía un reto enorme, la duda de si llegaríamos a meta o tocaría llamar a la organización para abandonar era constante cada mañana. Pero en todas cumplimos, y por encima del tiempo de corte. El cansancio se acumulaba a cada etapa, cada día costaba más levantarse, ascender y hasta descender. ¡Dejaba de ser divertido por momentos! Comenzaban a aparecer pequeñas lesiones y signos de mucha fatiga en todos los bikers, sólo había que acercsarse a desayunar y ver las caras del personal. ¿Pero quién iba a rendirse? Fueron poquísimos bikers los que no consiguieron acabar la competición, y estoy seguro de que la mayoría de ellos fue por lesión. Había gente que llegaba después del corte, alguno lo hacía mucho después, pero para nosotros era de admiración ver cómo esa persona tras descansar escasas horas se levantaba a las 6 de la mañana y volvía a coger la bici. Nosotros utilizábamos la ley del espartano para motivarnos: gritar gritar y gritar. Uno gritaba maldiciendo a Sudety y Polacos, el otro chillaba sus paridas varias, y el otro cantaba la alineación del Barça. Daba igual, todo era cuestión de motivar a la mente, puesto que no hay dolor, ¡todo está en la mente!


Mencionar por descontado que el entorno por el que se pedalea es de una belleza tremenda. La Polonia rural, entre aldeas y campesinos, los cuales no paraban de animarnos mientras nos miraban con cara de sorpresa. Pueblos que aún recuerdan a guerras pasadas, búnkers en medio de la densa montaña que te congelan por momentos, parques naturales por los que estaba prohibido circular salvo para esta ocasión y te hacen sentir un privilegiado, zonas de alta montaña con panorámicas de película que apenas has soñado... Son lugares que sólo están en sitios privilegiados, y las montañas Sudety es uno de ellos. Inolvidable.



Entonces, ¿recomendamos la Sudety MTB Challenge? Totalmente. Hay que saber que es una de las pruebas MTB más duras y técnicas de Europa, así lo dicen todos los que saben del tema y la han hecho. Gente que se ha recorrido medio mundo para hacer todo tipo de pruebas MTB, y que ponen muy por encima la dureza de esta a la de otras más conocidas, más veteranas y más caras, como la Titan Desert o TransAlps. (¡Alucinados estaban de que fuera nuestra primera prueba competitiva!). Y por supuesto con un espíritu 100% MTB, diversión asegurada. Por lo tanto es necesario ir con cierta preparación física, técnica, y mental, para no pasarlo excesivamente mal y venirse abajo rápidamente. Ahora mismo Collserola nos parece un parquecito lleno de pistas llanas y senderitos con cuatro piedras, y el Camino de Santiago un paseo cicloturista. Pero tampoco es necesario hacer tiempazos para disfrutarla, con un entreno constante, ganas e ilusión cualquiera puede completar esta preciosidad de prueba.